Regresar donde nunca me encontraron y trazar con el dedo aquello que me lleve hacia tu sonrisa. Desaparecer entre mil inviernos y reprocharle a la vida que siempre fui la tonta, sin opción a estar sola, a brindar a oscuras o estar perdida. Entrar y cerrar la puerta a un mundo donde no fui nada, donde solo tuve secretos porque conocerme era perder el tiempo, sin escalas en el puerto donde el sol respalda mis ansias de ser como ellos; de tener en tu cara hacia mi mirada un gesto de aprobación o una mano tendida hacia la mía aunque apenas roces mis dedos...
Selenia
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