Sobre un caballo blanco que no quiere regresar, alzo mi vista al cielo.... Y ahí está. Claro, son más de las doce y yo contestando mensajes sin leer ni borrar. Intuyo que será una noche larga, he dormido siesta y no puedo dejar de mirarla a través del cristal que me separa de mi mundo y la realidad. He visto tres rosas blancas y unos labios rojos por mi sangre derramada sobre tu pecho perdido. He amado tus labios mientras mis manos se han encontrado entre tu camisa y te han despojado de todo calor superficial porque el mío nos abrasaba. Vuelvo a mirarla, cada vez más alta, preciosa. Me observa recordarte y sonríe. Sí, hablo con mi Luna y hablo por ti, hablo porque te siento, porque te tengo en mi pensamiento, porque no te vas y quiero perderte, porque no vienes y se aleja tu camino de mi senda. Esta noche no soy escritora, ni un alma dulce que siente y adora tus palabras, esta noche no siento si no sonrío ni sonrío si no me sientes. Tengo mil velas a mi alrededor y la música que me atrapa de nuevo, que me envuelve y me dice que ahí sigues. Y no puedo ni quiero dejar de escribirle a mi Luna porque hoy he vuelto a amar, siempre lo hice y siempre lo haré. Soy un corazón latente corriendo hacia tus notas sin sentido unas manos que no son de pianista ni músico ni sensibles ni fuertes como el acero pero acarician mi vientre y sobre mi pecho dibujan tu nombre...
Dime tú cual es....
Selenia
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada