Volvería una y mil veces...
MIS NOCHES EN VELA

sábado 29 de agosto de 2009

Eternal.

Bajo una burbuja transparente
con la lluvia cayendo sobre
mi espalda arqueada por tanto
inclinarme a tu noche;
toco notas imaginarias en un
piano que no existe me llevo
la eternidad donde nadie me alcanza
de un extremo a otro sobre una
cuerda floja sin equilibrio
ni peso en mis manos mas que
tus palabras, tu aliento y
tus caricias en mi pelo revuelto.
Suena un trueno y no me escondo
alzo mi mirada y espero el rayo que
me ilumine sin dejar de tocar la
melodía silenciosa de los susurros en
los recuerdos que no están en
tu memoria ni salen a la luz de
mi amanecer en tu encuentro.

Selenia

Atrevete

Con las manos temblorosas y la mirada esquiva he visto un deseo de soltar palabras de mostrar caricias y liberar cadenas de tabús y normas implantadas. Dejate de leyes y morales falsas que la chispa no entiende de sentidos correctos ni castigos en noches clamadas. Comete esa locura conmigo y que nada te prohiba el disfrute de mi calor deseado. No hay condiciones, no hay horarios. No hay cadenas que nos aten ni nos guíen por senderos equivocados.

Selenia

Lucha

Edificios demasiado altos bajos mis pies.
Sobre montañas nevadas de cenizas escarmentadas.
Busco una sensibilidad que no haga daño
ni asesine mis ganas.
Emprender el camino de baldosas amarillas
con final en el abismo donde no hay rocas en
las que sujetarme ni luchar por mantenerme o
fijar un arnés.
Me siento caer y en mi vuelo me retuerzo como los gatos,
me niego a estampar mi cara contra el infierno y
caigo de pie buscando el sendero que me haga gritar que sigo viva.
Lucha. Sufre. Llora.
Gana o pierde...
Pero lucha por lo que más ames...

Selenia

Al piano....

Verle allí sentado, como si estuviera haciendo algo completamente sin importancia para el, me daba qué pensar... Le oía tocar al piano unas notas improvisadas que no solo hacían que mi piel reaccionara ante la música, delicada, especial, lenta, silenciosa.... Perdía mi mirada en su espalda, recorría cada centímetro de ella con mis ojos, imaginaba mi lengua recorriendo poro a poro toda su tersura, adoraba el color moreno de su piel.... Sus manos se movían sobre el teclado, acariciando.... no, rozando cada tecla como momentos antes lo había hecho con mi piel, cuando haciendome el amor habíamos construido la melodía de aquella noche sin luna llena. La segunda vez, porque la primera había sido el momento de desatar las ganas que pudieron más que nosotros, hacía meses que no nos veíamos y estuvo claro desde el principio que nuestros cuerpos no iban a esperar, ni querían romanticismo ni querían los obligados juegos preliminares. Querían toda la pasión que habíamos estado guardando, el fuego que ya nos quemaba por las ganas... querían un orgasmo para empezar a olvidar las semanas ausentes. No le había dado tiempo a observarme como solía hacer, ni se había parado a acariciar mi mejilla como cuando en nuestros primeros encuentros, me decía con esas caricias que podía haber mucho más dentro de nuestros silencios, dentro de nuestra música. Algo que solo nosotros entendíamos, ni hacía falta que entendiera nadie más. Y ahora, cansada y algo adormilada le escuchaba tocar una melodía que no acababa de reconocer, no creía haberla escuchado alguna vez. Su piel me llamaba de nuevo y mis manos querían responder y recorrer su cuerpo desnudo mientras seguía tocando para mi. Me moví lentamente, sin hacer ruido para no desconcentrarle ni distraer su mirada del teclado. El suelo estaba frío y mi cuerpo desnudo acababa de atravesar un catarro que me había tenido en cama varios días. Sin embargo no pensé en ello, no quise pensar en como estaría al día siguiente ni si debería estar descansando y terminando de recuperarme. Estaba bien donde estaba, como estaba y sobre todo, con quien estaba. Solo el, solo su cuerpo desnudo y el mío.... Y volví a ver el amanecer....

Selenia

Dulce locura.

Que si, que ya he visto la hora y no me escandalizo. Bajo delirios que me he encontrado he transformado la noche en día y no he jugado con tus dados, aquellos que con tus fantasmas y entre mil manos falsas me ofrecías. No hice caso a tus caderas, las que hasta mí traían tus pasos maltratados. Si tu pensaste venderme en pensamiento si tratabas de alquilar mi mente envenenada no negaste haber sentido pena y has olvidado que el amor llegó a tu puerta y la cerraste con seis llaves y una cadena....

Selenia... y aún de madrugada siento que estoy viva....

Delirando febrilmente

Es tan temprano que aún no he dormido lo suficiente y escucho tu voz desde este viejo teléfono que no tiene ya ni tono para avisar que me recuerdas. Me bloqueo, el dolor de mi espalda persiste y un nuevo resfriado asoma su cabecita con temor... Tengo frío y sin ganas de hacer nada me vuelvo a la cama a pensar en ti, a extrañarte y amarte una vez tras otra hasta caer rendida. Me topo con tus labios y los hago míos, encuentro tus perdidas manos, me llevan hasta tu cuerpo y me uno a su baile sin música ni pautas que seguir porque son libres y soy la libertad que ahora ahoga tus gemidos cuando sobre ti obedezco el ritmo de tus caderas. Me haces perderme entre tus piernas y creo sentir la fiebre que sube hasta el límite de mi orgasmo sin sentido... Deja que me pierda en ti, deja que muera entre tus brazos porque si no vuelves, seguiré soñando con tenerte y una y mil veces te haré el amor con mi cuerpo dolorido y mis febriles ojos observandote en la distancia...

Selenia

Despertar

Entre una sonrisa y un pensamiento alegre. Pensé en Peter Pan cuando levanté mi vuelo, los pensamientos alegres te hacen volar, y yo quiero llegar muy lejos. Ese hada rubia que me llena de sueños infantiles y me pongo mi traje de colores para ir a su fiesta, me recibe con caramelos de fresa y entonces comprendo que no siento ni padezco, que no lloro ni me alegro, que sueño entre duermevelas y me vuelvo loca de pensar que aún soy Selenia. Su Luna se ha convertido en La Luna, Su niña se ha convertido en La Niña que siempre fui. Despierto siendo un alma enrojecida, anoche hablaba contigo y dudo si soñaba, no sé si entre mis sábanas estabas o simplemente te colaste en mi mirada y esos ojos que te embrujaron y en silencio te hablaban... Hoy son más azules que nunca.

Selenia